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Todo lo que nos acontece es divinamente grande y nos encontramos siempre en el centro de un gran mundo. Pero sería necesario acostumbrarnos a vivir como un ángel que acaba de nacer, con o una mujer que ama o como un hombre que va a morir. Si supieses que vas a morir esta noche o simplemente que vas a alejarte para siempre, ¿verías por última vez a los seres y las cosas como los ha visto hasta hoy? ¿y no amarías como nunca has amado? ¿Sería la bondad o la maldad de las apariencias lo que se agrandaría en torno tuyo? ¿Sería la belleza o la fealdad de las almas lo que tendrías el don de percibir? ¿Es que todo, hasta el mal mismo y los sufrimientos, no se transforma entonces en un mar lleno dc lágrimas dulcísimas? ¿Es que cada ocasión de perdonar, como ha dicho un sabio, no quita algo a la amargura de la partida o de la muerte? Y sin embargo, en esas claridades de la tristeza de la muerte, ¿se dan los últimos pasos hacia la verdad o hacia el error?
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